Vivir sin sentir sería un sin sentido
"Sé el cambio que quieres ver en el mundo"
Pequeñas pinceladas literarias de rápido consumo
jueves, 6 de marzo de 2014
Pero haré geometría analítica.
Necesito seguir derrochando esta sarta de palabras ininteligibles e inútiles. De la nada más real existente. De un corazón de mentira, que vuela hacia un ocaso adverso e irreconocible. Necesito seguir consumiéndome, anhelo seguir volando en esta incertidumbre que me tiene presa, en esta búsqueda de una belleza que sé que es subjetiva y que, como yo, ni es trascendente ni verdadera; pero es dolorosamente hermosa. Puedo vislumbrarla en cada recoveco de este lugar, mi mundo; en cada mirada, en cada deducción lógica, en cada nota que acaricia mis tímpanos y me revuelve las entrañas, en este hambre feroz que ruge salir, que pide libertad, que ansía poder escapar de este cuerpo imperfecto y pútrido. Que todo es irremediablemente dudoso, y que eso lo hace tan frágil, tan sutil, que me siento soñando en este mar que me envía a una deriva incierta. Que ahora lo único que quiero es correr. Que ahora lo único que escucho es mi voz ronca gritando, y nunca pareció tan dulce. Que ahora lo único que siento es mi alma sangrándote en estas huecas palabras, viento.
domingo, 2 de marzo de 2014
Nevertheless
Aquí en la oscuridad la carga siempre es más soportable. Tiene más sitios donde esconderse sin ser vista. Puede escapar, volar, fingir que no existe, que es posible desaparecer sin dejar rastro. Aquí en la oscuridad el miedo y la tristeza parecen algo intangible, ilusorio e irreal. Algo infundado por un humano cansado, algo creado sin ninguna lógica. La culpabilidad se deshace, adelgaza, y muere de inanición. En la oscuridad los pensamientos pueden descargarse, vomitar todo lo insano, lo putrefacto, lo podrido. La mente puede volver a ser un refugio. Sólo por unos instantes. Aquí, no tengo que enfrentarme a nada, puedo dejar fluir mi cobardía sin precedente, sin que con ello arrastre un inmundo, doloroso y desgarrador arrepentimiento. La luz empieza a surgir, los miedos vuelven a adentrarse en lo más profundo de mi ser; mi esencia vuelve a aparecer intacta, irrompible e impenetrable. Ahora toca mirarse al espejo.
miércoles, 26 de febrero de 2014
"Manuscrito encontrado en el olvido"
Llamar "Vida" al tiempo en el que estás muriendo, cuán ilusoria crueldad.
martes, 18 de febrero de 2014
De poca envergadura
¿Y qué más da lo que hagamos si al final, al ir más allá, al rozar la causa suprema, nos percatamos de que no somos importantes? Por la sencilla razón de que somos prescindibles. Nos necesitamos los unos a los otros. Nos afectan nuestras propias decisiones, aunque no nos atañan directamente, sólo por el hecho de pertenecer y compartir el mismo origen, la misma especie. En última instancia, somos inmiscuidos, englobados y abarcados por nuestra trayectoria común. Cada fallo lo sentimos como nuestro, incluso es posible percibir decepción cuando erra alguien ajeno, si cabe, a tu cultura. Pero, ¿acaso eso es realmente trascendente? ¿Qué somos aquí nosotros, que necesitamos el contacto y calor de la sociabilización, para merecer convertirnos en algo sustancial? Parece que hubiese algo más alto que la razón, más profundo que el alma y el pensamiento, a lo que atribuirle el cobrar importancia. ¿Por qué sentiría sino la irrelevancia inherente al ser humano cuando realmente hay una relación constante e imborrable entre nuestros deseos y preocupaciones? ¿Cual es el criterio para atribuir la cualidad de trascendencia? ¿Se requiere acaso de un ser al que afectar para destacar como ente real? Y siendo yo de naturaleza poco significativa, ¿Por qué soy capaz de llegar a este razonamiento?
domingo, 16 de febrero de 2014
Supones demasiado, me suelen decir.
Esta entrada va a ser un poco diferente, supongo que por eso no avisaré a nadie de que ha sido escrita. Si ya, ¿Si no quiero que la lean por qué la escribo aquí? No es que no quiera que sea conocida, más bien me da igual. Ya está escrita en papel, pero este blog sigue siendo de alguna forma demasiado especial como para no poner conclusiones tan importantes para mí. Lo intento, pero no puedo. Además, me gustaría que esto mostrara todos los puntos de inflexión que he dado, doy y daré en un futuro, por pequeña que sea la desviación. Manías, qué le voy a hacer.
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Cada derrota que sufres te hace estar más cerca del triunfo. O no, ¿y si no existe el triunfo? ¿Y si ese objetivo último, que une todas las metas cotidianas, el por qué, la causa de todas tus acciones, no fuera real? ¿Y si fuera producto de la imaginación humana, que une todos los rasgos perfectos que percibe para crear la "superperfección", la "superfelicidad", el "superhombre"? (Sí, Nietzsche y Kant, maldita filosofía y Sebastián (en realidad no sé que voy a hacer el año que viene sin la maldita asignatura))
Lo cierto es que hay muchas personas con sus vidas totalmente planificadas en el mundo. Curiosamente son vidas muy parecidas, todos quieren tener hijos; un trabajo estable y confortable (solo me salía como adjetivo "rewarding", que miedo); encontrar el amor, una persona que, aún siguiendo un ritmo de vida similar al tuyo, te sorprenda cada día, le de un punto de impredecibilidad(soy de las que piensan que buscamos a aquellos que tengan los mismos intereses a nosotros)... En fin, lo llaman vida exitosa. Yo realmente en parte los envidio. En serio, aunque esto parezca una queja a la monotonía del pensamiento humano, o al condicionamiento social en el pensamiento individual, lo cierto es que el tener eso tan claro les hace estar seguro de si mismos, y, al menos en apariencia, ser completamente felices. No sé si será una máscara, una mentira que se hacen incluso a si mismos y con la que pueden vivir apaciblemente, sin plantearse algo más; pero viven cómodamente. Claro, seguir el camino trazado es muy sencillo. Pero mi pregunta es cómo pueden seguir y vivir tantos años sin sucumbir a plantearse si realmente es eso lo que quieren hacer. Y si lo hacen, cómo pueden a volver al momento a estar tranquilos y a caminar por el mismo sendero.
Pero, ¿y si realmente es lo que quieren hacer? ¿por qué a mí no me basta? cabe la posibilidad de que ellos sí que hayan elegido ese camino, sí que les apacigüe el alma, sí que les haga completamente felices, por decirlo de una manera; y yo, y todos los "perdidos" que tenemos esta incertidumbre, simplemente se deba a que no tenemos claro qué tipo de vida queremos vivir. Algunos tienen la suerte de que les ha tocado vivir en el lugar donde ese "tipo-de-vida" es la impuesta, y a otros, por razones desconocidas, necesitan algo diferente. Al fin y al cabo, todos somos distintos.
Si esto fuera cierto, realmente me haría tener esperanza. Porque, aunque aún no sepa qué es lo que quiero y necesito para estar plena (y no digo feliz porque ese término es... no sé, demasiado abstracto hasta para mí, a veces ya me siento feliz aunque no plena), puede que poco a poco me vaya acercando a ello.
Pensándolo mucho, creo que la clave está en hacer justo lo que sientes que tienes que hacer en el momento en el que tienes que hacerlo. Por poner un ejemplo, ahora mismo lo que me gustaría estar haciendo es conociendo otros modos de vivir. Y con eso no me refiero a irme a Francia o a Londres donde, ya, sé que tienen diferentes costumbres; sino a un cambio radical, una nueva forma de ver y de concebir el mundo, de comportarse ante las mismas (o distintas) situaciones. También quiero ser médico e ir a ayudar a gente que realmente lo necesita, no solo porque crea que la empatía es la solución a los problemas sociales, políticos y económicos de hoy en día (que también), sino porque de alguna forma quiero saber lo que se siente ante esa manera de actuar (Ya, os permito llamarme egoísta o ególatra). Vivir cuanto más experiencias diferentes te puede dar muchas perspectivas que te pueden, a su vez, ayudar a saber cómo quieres pasar el resto de tu vida, asentarte. O no hacerlo, lo importante es saber QUÉ es lo que quieres hacer. Supongo que el problema es que simplemente no tengo ni idea de qué es a lo que quiero dedicar mi vida y punto. Tampoco hay trascendencia mayor.
Y es justo ahí a donde quiero llegar, y a lo que le he estado dando vueltas durante toda esta entrada que nadie va a leer por pesada (si has llegado aquí, un aplauso pa' ti y pa' tu paciencia). Todo lo que planteamos lo hacemos para encontrar esa forma de vivir idónea que, no solo te va a ayudar a llenar ese vacío existencial que se encuentra dentro de ti, sino que encima esa plenitud sabes que va a hacer de ti una persona mucho más útil, que pueda aportar muchas más cosas (¿Qué puede dar alguien que no sabe nada? Es como dar felicidad cuando estás muerto por dentro). Al menos, en mi caso. El problema es que nunca he podido hacer lo que siento que tengo que hacer en ese momento. Si lo hiciéramos, tal vez no encontráramos lo que buscamos, pero vamos descartando, aprendiendo, encontrándonos y, en definitiva, estando más cerca del objetivo final. Y, ¿por qué no? disfrutando de esas experiencias que se nos permite vivir (aunque eso es algo que se debería, en mi opinión, hacer siempre, bajo cualquier situación, pero eso es otro tema). Soy demasiado caótica. Anyway, no sé si esto será también algo impuesto socialmente (maldita sea, también quiero estudiar psicología aksjdhfaskdhfdf), pero es lo que siento. No es solo lo que pienso y opino, es algo que siento como mío; como que realmente estoy de acuerdo, pero de corazón. Incluso aunque no exista esa felicidad y plenitud del "objetivo final", lo cierto es que el simple hecho de hacer realidad esos sueños, incluso aunque luego me percate de que no son mis verdaderos deseos, ya en sí me hace un poquito más plena. Tal vez simplemente se trate de eso, y ese es el objetivo final. Ya lo descubriré viviendo.
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BTW, dejo la canción con la que he escrito esto. Lo piensas y no tiene tampoco nada especial la primera vez que la escuchas, pero tiene algo enigmático que no sé lo que es. Supongo que es simplemente música.
miércoles, 22 de enero de 2014
Magia
Podemos ser capaces de escribir cualquier cosa, dejar volar la imaginación hasta límites insospechados. Llegar al recoveco más profundo de lo imposible, y trazarlo hasta que incluso parezca armonioso y lógico. Crear sentido en el desastre; razón en la vileza, la proeza, el sentir. Pero aún en mi vida, que no podría nombrarse como larga, cierto es; mis ojos no han sido testigos de una descripción certera de un sentimiento. Y a veces, en la penumbra, donde todo parece advertirse diferente, mientras trato de buscarle una definición, porque es lo que solemos hacer con toda cosa existente, acabo sintiéndome dichosa. No se podrá nunca explicar la necesidad, la angustia, el hambre insana de una mirada, la magia de esa oleada de calor intermitente en el corazón, que bombea y mece las entrañas. Pero, realmente, tampoco hace falta.
miércoles, 25 de diciembre de 2013
éter
Hay algo sinuoso en los momentos. Algo irreversible e irrevocable en la vida, que traza y une débil pero firmemente todo lo perceptible. Nuestros recuerdos, intensos o pasajeros, cálidos o gélidos, todos se adhieren a un entramado imperecedero que permanece ante cualquier adversidad. La conexión de todo cuanto nos rodea es indestructible, y la única capaz de conseguir que situaciones aisladas cobren un sentido más alla de cualquier apariencia engañosa e ilusoria. Es la demostración más certera y absoluta de la esencia del mundo.
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