Por echar de menos, añoro a las personas que ya no tengo el placer de ver, o a las que aunque pueda tenerlas junto a mí, ya no es lo mismo.
Por añorar, echo de menos la ausencia de rutina, la falta de continuidad.
Y por último, por añorar, echo en falta el creer que no tenía razón en nada, y que me equivocaba siempre en mis predicciones.

~~ Odio tener razón ~~
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